Escuchar por primera vez un “mamá” o un “papá” es uno de los momentos más esperados de la crianza.
Pero, ¿qué pasa cuando el tiempo pasa… y esa palabrita no llega?
Muchos padres sienten culpa, ansiedad o miedo a un diagnóstico.
La verdad es más directa: no decir “mamá” o “papá” no siempre indica un problema, pero sí es una señal que merece atención profesional, sobre todo si viene acompañada de otras conductas relacionadas al lenguaje o la comunicación.
¿Cuándo deberían aparecer estas primeras palabras?
De acuerdo con estudios longitudinales y guías de desarrollo infantil:
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Entre los 9 y 12 meses: surgen primeras aproximaciones como “ma-ma-ma”, “pa-pa-pa”.
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A los 12 meses: la mayoría de bebés ya usa “mamá” o “papá” con intención comunicativa.
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A los 15 meses: los que aún no lo dicen se consideran en riesgo de retraso del lenguaje.
Esto no significa que “algo está mal”, pero sí que el bebé podría necesitar apoyo para fortalecer la comunicación.
¿Cuándo es realmente una señal de alerta?
Si además de no decir “mamá” ni “papá”, observas alguno de estos comportamientos, es importante buscar evaluación:
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Poco balbuceo o balbuceo que no progresa.
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No imita sonidos o gestos.
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No señala, no muestra objetos, no busca compartir experiencias.
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No responde a su nombre.
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Poco contacto visual o parece “desconectado” del ambiente.
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Preferencia marcada por pantallas y baja interacción social.
Estos comportamientos no significan automáticamente TEA, pero sí son indicadores de que el bebé necesita una evaluación del desarrollo comunicativo.
¿Por qué algunos niños no dicen “mamá” o “papá”?
Hay varias razones posibles:
1. Retraso del lenguaje
Algunos bebés simplemente van más lentos en el desarrollo verbal, pero comprenden bien. Este perfil suele mejorar con intervención temprana.
2. Bajo nivel de interacción social
Cuando el adulto habla poco al niño, hay muchas pantallas o poca oportunidad de turnos conversacionales, el aprendizaje verbal disminuye.
3. Dificultades auditivas
Infecciones de oído recurrentes o una pérdida auditiva no detectada pueden interferir en la adquisición de palabras.
4. Trastorno del Espectro Autista (TEA)
En TEA suele aparecer un patrón combinado: falta de palabras + pocas conductas comunicativas como señalar, mostrar, imitar o mirar para compartir.
5. Procesamiento sensorial
Algunos bebés están más orientados al movimiento o a lo visual, y menos al canal auditivo, lo que retrasa la imitación vocal.
¿Qué puedo hacer desde casa?
Aquí vienen acciones prácticas, directas y muy efectivas:
1. Responde a cada vocalización
Si tu bebé dice “ah”, tú dices “ah” de vuelta. Esto activa el circuito social del lenguaje.
2. Di “mamá” y “papá” en contexto real
No lo repitas como loro 100 veces.
Úsalo intencionalmente:
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“Mamá viene”
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“Papá te carga”
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“Mamá te abraza”
3. Corte total de pantallas en menores de 2 años
La evidencia es contundente: las pantallas reducen balbuceo, imitación y vocabulario.
4. Juegos cara a cara
Cucú, escondidas, sonidos de animales, soplidos, burbujas, cosquillas.
Todo lo que genere turnos y risas potencia el lenguaje.
5. Imitación intencional
Imita lo que el bebé hace y luego añade una variación. Eso lo invita a participar.
¿Cuándo acudir a una evaluación?
Solicita una evaluación de lenguaje si tu hijo:
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Tiene 12 meses y no dice ninguna palabra funcional.
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Tiene 15 meses y no dice “mamá” o “papá” con intención.
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Tiene cualquier edad y muestra baja conexión social o comunicación.














